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Bienvenidos

Soy una persona normal, casada, madre de dos hijos, trabajadora, entusiasta, que disfruta los pequeños momentos buenos de la vida y a la que le gusta escribir. Hoy inicio este Blog para que queden plasmados mis pensamientos, opiniones o comentarios y algún día, quizás mis hijos lo lean y me conozcan un poquito mejor. Simplemente contaré momentos de mi vida cotidiana o compartiré alguna opinión que me parezca interesante. ¡Bienvenidos!

domingo, 24 de julio de 2011

Tediosos aeropuertos



Creo que cualquier viajero o turista que se precie (que no son lo mismo), coincidirá conmigo en que la parte más tediosa de viajar son los aeropuertos. Lamentablemente, no me puedo definir como viajera, sino que pertenezco al último grupo; soy una turista con ganas de alcanzar el siguiente nivel, pero pienso que algún día lo conseguiré.

Volviendo al tema que nos ocupa y ahora que se aproxima un viaje estival con mi familia, tiemblo cada vez que me imagino lo que será viajar con dos niños pequeños.

Para empezar, tienes que estar en el aeropuerto con 3 horas de antelación, hacer colas eternas para identificarte y facturar, pasar por los incontables controles a lo largo de todo el aeropuerto, donde frases como esta son lo más habitual: "ahora sáquese el cinturón…, quítese los zapatos…, sáquese todas las monedas…, ponga el ordenador en una bandeja aparte y sáquelo de la funda…, saque al niño aunque esté durmiendo y doble el cochecito para pasarlo por el escáner (esto es porque podría haber una bomba dentro)…, etc, etc.

Cuando ya casi te has desnudado, cuando has sido toqueteado, ultrajado, despojado de las botellitas de agua que llevabas "por si colaban" y te sientes humillado y sin intimidad, entonces pasas a la zona "Duty free"; una zona maravillosa de tiendas, donde puedes adquirir los últimos souvenirs o comprar moda mucho más cara que fuera del aeropuerto, pero con el cuento de que son libres de impuesto, te quieren colar que son el chollo del siglo y a lo mejor te gastas un dineral.

Luego llega la hora de subir al avión; allí es donde te das cuenta que la gente que parece que pase de todo, realmente está muy pendiente, porque es como si tuvieran un resorte en el asiento que se dispara en cuanto anuncian tu vuelo. No sabes cómo, pero no han terminado de decir el número completo del mostrador de embarque, que la cola ya es kilométrica. Por suerte, si viajas con niños, te puedes colar y ponerte delante, con la consiguiente cara de fastidio que ponen los primeros de la fila.

Si tienes suerte, irás por los denominados "fingers" y subirás directamente al avión, pero si te toca coger un bus hasta el avión, perderás completamente los privilegios del primer puesto. Al subir en el avión, si eres de los primeros, tienes la suerte de elegir el espacio que más te convenga para poner tu maleta de mano, que cumple religiosamente las medidas estipuladas y cuando estás arriba te das cuenta que otros se traen unas maletas que ocupan el doble de la tuya y piensas en cómo diablos se las han dejado subir.

Si el viaje es corto, puedes ir entreteniendo a la prole con algún que otro juego o enseñándoles las nubes, etc, pero si el viaje dura unas once horas, como durará el mío, por más nubes diferentes que les enseñes, se van a agobiar y se van a poner insoportables, así que hay que armarse de paciencia y llevar entretenimiento para rato.

Finalmente, cuando llegas a destino, la cosa no termina allí; tienes que volver a pasar controles (depende del país que visites), interrogatorios, rellenar cuestionarios interminables y absurdos en lo que te preguntan si eres terrorista o tienes planificado poner una bomba en ese país, además de soportar en algunos casos que te registren la maleta y tu intimidad quede reducida a un trapo. Cuando sales y ves a los familiares fuera esperándote, es como si hubieras conseguido un gran logro al sobrevivir a toda la odisea.

A mi me han pasado varias cosas curiosas en los aeropuertos, como por ejemplo una vez que el avión estaba apunto de salir y el policía está más interesado en saber si tenía novio e invitarme a un café que en dejarme pasar… otra vez entré en un país del Caribe (en el año 2004) con un pasaporte caducado de dicho país del año 86 (para evitar pagar el impuesto de turista) y me dijeron, "bueno, no pareces tu, pero no importa" y acto seguido me pusieron el sello de entrada (aunque tengo que aclarar que llevaba el pasaporte español al día por si acaso).

Otro caso curioso es una vez que regresaba de Canarias y mi hijo se empeñó en llevarse una pelota en la mano. Cuando entramos en el avión, el personal nos dijo que era peligroso porque podía explotar durante el vuelo por la presión, así que se la llevaron a los pilotos y ellos intentaron desinflar la pelota, incluso demorando la salida del vuelo.

En otra ocasión, en Londres me mantuvieron apartada de la cola al entrar, pues no sé qué problema había en la foto del pasaporte que les impedía identificarla correctamente y me dejaron en un cuartito un buen rato, del cual me dejaron salir después de interrogarme y dejarme hecha un flan de nervios.

En fin, supongo que como siempre, sobreviviremos y aunque nos resulte incómodo pasar por todo eso, tendremos que armarnos con buenas dosis de paciencia y soñar que todo pasará en un instante.

jueves, 16 de junio de 2011

Diminutivos políticamente correctos


Me he dado cuenta de que mucha gente utiliza diminutivos al hablar. Hay algunas ocasiones en las que generalmente las palabras se emplean usando diminutivos, como si así fueran menos despectivas. Por ejemplo, cuando se está describiendo a una persona de otra raza, es común escuchar frases como estas: “ese niño negrito que está en tu clase” o “el morito que vive al lado de mi casa”...como si así se quisiera suavizar el hecho de que ese individuo en cuestión es negro o es moro. Me hace gracia el hecho de que si queremos describir a alguien de raza blanca, nunca decimos “el blanquito ese” sino que emplearíamos otro tipo de adjetivos: “es rubio, alto, delgado, etc”.

Esto mismo se aplica a otros adjetivos, como “gordita, delgadita, etc” en los que empleamos el diminutivo para disimular lo que realmente pensamos. Por ejemplo, si estamos pensando “esta niña está como una vaca”, solemos decir: “mira que gordita está la niña, con esa barriguita tan mona”. Si pensamos que alguien está en los huesos, decimos: “Uy, que delgadita te has quedado”... y así no suena tan mal.

Otra palabra que suele ser utilizada en España de forma habitual como un diminutivo, es “braguitas”. Por ejemplo, sería muy normal escuchar en el ginecólogo u otro médico, a la enfermera que llega y te dice “quítese la ropa y también el sujetador y las braguitas”. ¿Por qué no me dicen también “el sujetadorcito”?,¿Qué problema hay con decir “quítese las bragas”? Debe ser que suena inapropiado o que al decir “braguitas” intentan suavizar todo lo que viene después.

Y ya no digamos como nos ponemos cuando nos dirigimos a un bebé; Los diminutivos vienen seguidos de cualquier sonido gutural que si el pobre bebé pudiera hablar, nos diría que nos dejemos de poner esas caras y ese tono de voz y les hablemos con absoluta normalidad, no como si fueran extraterrestres.

“Ay mira que bebecito más bonito, que pequeñito, brrrr, cuchi cuchi, ti ti ti, gu gu...”

Por todo esto mis queridos amigos, os exhorto a decir las cosas tal como son, si es blanco es blanco y si es negro, es negro.

domingo, 5 de junio de 2011

Representando la humanidad


El otro día leía un artículo interesante sobre una Bóveda construida cerca del Polo Norte, cuya finalidad principal es preservar y mantener seguras los recursos vegetales más importantes para la alimentación y la agricultura.

Allí se guardan semillas de todo tipo (de momento ya hay muestras de más de medio millón de semillas de diferentes especies y de varios países, entre ellas más de 3000 de España) y la finalidad de esta bóveda es protegerlas de cualquier cambio que afecte el planeta, tales como una guerra, una subida del nivel del mar, el calentamiento del planeta u otras situaciones que pongan en peligro dichos tesoros.

Ésta bóveda está situada en una moderna mina a 120 metros de profundidad en las Islas Svalbard, (Noruega) y están en un lugar idóneo debido a las bajas temperaturas que retrasan el envejecimiento de las semillas y garantiza una refrigeración natural.
El material está permanentemente custodiado y organizado en cajas con códigos que especifican la procedencia de cada semilla y cada vez más países se animan a enviar sus especies, ya que , según cuenta el artículo, muchas semillas se pierden en guerras o desastres naturales.

Lógicamente, con el paso del tiempo, las semillas perderán su capacidad de germinar e irán muriendo, pero algunas serán extraídas de las muestras almacenadas, serán plantadas y luego se recolectarán semillas nuevas y frescas que serán reincorporadas a la cámara. 

Este artículo me hizo pensar en que deberían haber varias minas como esta, pero no sólo para guardar semillas, sino para preservar una pequeña muestra de nuestro paso por la vida. Debería haber un lugar con una pequeña representación de muestras de arte, de objetos que son iconos a nivel mundial, un lugar bien protegido de cualquier catástrofe,  donde si alguna vez el planeta dice “¡Basta!” y alguna de las tantas predicciones que vaticinan el fin del mundo se hace realidad; lo encontrara alguna nueva civilización e intentaran descubrir cómo fue la vida humana, igual que nosotros hemos hecho con los dinosaurios.

Sería difícil elegir lo que se debería guardar allí; encontrar muestras de objetos que representen a toda la humanidad no es tarea fácil y más teniendo en cuenta los diferentes intereses que tiene cada país y lo que es importante para unos, no lo es para otros; pero lo que sí está claro, es que esa nueva civilización se dará cuenta de lo estúpidos que fuimos al cargarnos el planeta, precisamente por nuestro afán de fabricar, reproducir y consumir todos esos objetos que estarían allí guardados.

viernes, 13 de mayo de 2011

Soñar no cuesta nada



Todos o casi todos tenemos algún sueño en nuestras vidas. Hay quienes lo manifiestan a los 4 vientos y hay gente más reservada con alguna secreta aspiración a cumplir en sus vidas. Muchos anhelamos que algún día nos veamos agraciados con un premio de lotería que nos dé un buen pellizco para poder cumplir una parte de nuestros sueños. El otro día me comentaban los dueños de un establecimiento de loterías, que un día vino un chico del barrio a mirar si su boleto resultó agraciado y resulta que había ganado en la primitiva nada menos que 600,000 Euros. -Buf, le dije, ¡seguro que ya tiene la vida resuelta! y me contestó: -Pues no, todo lo contrario, hoy en día está endeudado hasta las cejas, se gastó todo el dinero de golpe ya que no supo gestionarlo y ahora está peor que antes. 

Me puse a pensar en el "trastorno" que causaría ganar una gran cantidad de dinero y en cómo perdemos el juicio al sentirnos poderosos. Es muy difícil mantenerse con la cabeza clara y pensar con claridad en la mejor forma de invertir esas ganancias.

Pero volviendo al tema de los sueños, mi mayor sueño es viajar por el mundo, conocer nuevas culturas, nuevas formas de vida; descubrir lugares hermosos que la naturaleza nos brinda… Hay tantos sitios por descubrir, tanto para ver… Siento que nos pasan los años demasiado rápido, a veces pienso que se va la vida y no me dará tiempo a hacer algo significativo que me llene a nivel personal. El trajín de la vida diaria nos sumerge en una rutina de la que es difícil salir.

Por mi parte, me conformaría con visitar los 5 continentes antes de morir (de momento me faltan 3 por descubrir, pero creo que aún soy joven para poder hacerlo) y llevarme la esencia de cada unos de ellos. Pienso que no es un sueño tan descabellado, aunque teniendo en cuenta que hay gente que en toda su vida no conocen ni el pueblo de al lado, quizás sea una hazaña el lograrlo. Hoy en día la gente joven tiene más inquietudes y es mucho más global, además de contar con la tecnología actual que facilita la apertura al mundo, por lo que creo que será más fácil satisfacer la curiosidad por descubrirlo todo.

También debe haber gente sin aspiraciones, personas que se limitan a ver la vida transcurrir por delante de ellos sin más aspiración que conseguir un buen trabajo, tener una vida sana y ver crecer a los hijos. Esta opción es respetable. Cada uno decide sobre su forma de pasar por este mundo que avanza tan rápido, pero lo que está claro es que soñar no cuesta nada y no hay nada más satisfactorio que perseguir un sueño y lograrlo. Soñar nos mantiene vivo el espíritu; soñar nos mantiene la ilusión.  ¡Sigue tus sueños!

sábado, 9 de abril de 2011

Las siglas de oro



Vivimos rodeados de siglas por todas partes. En nuestra vida cotidiana escuchamos muchísimas palabras que son siglas o acrónimos de otras y hay que estar al día para saber lo que significan todas ellas. 

Hoy en día casi todo el mundo en España, lamentablemente,  sabe lo que es un ERE (Expediente de regulación de empleo) o ha oído hablar de una OPA (Oferta Pública de Adquisición de acciones), entre otras
.
Hay siglas que no tienen nada que ver según en que idioma se digan, por ejemplo, si le mencionas la OTAN a un inglés, no lo entenderá enseguida, pues las siglas correspondientes en inglés son NATO o la OMS (Organización mundial de la salud) en inglés sería WHO. Hay otras en que se dicen igual en cualquier idioma, por ejemplo la UNESCO por ser difícil de traducir en otras lenguas.

En el mundo de la informática también hay infinidad de siglas. El otro día me reía al oír a mi queridísimo esposo decirle a mi madre las siguientes palabras: “Tienes que encender la CPU, conectar el USB, te vas a la web y seleccionas la URL”. No es difícil imaginar la cara con la que se quedó mi madre al intentar seguir estas instrucciones. Palabras como MP3, CD o SMS (que por cierto, todos utilizamos y no todo el mundo sabe que vienen de las palabras Short Message Service en inglés  y quiere decir Servicio de Mensajes Cortos) son habituales en nuestro día a día. 

Las personas mayores lo tienen más difícil para habituarse a todo el vocabulario y los adolescentes lo dominan como si nada (sobretodo en el mundo informático). El otro día una señora decía que me iba a mandar un SOS, refiriéndose a los mensajes de texto.

Hay siglas como la ESO (Educación Secundaria Obligatoria) que pueden llevar a confusión. Por ejemplo si alguien de otro país de habla hispana pregunta “¿qué estudias? Y le contestas “primero de ESO”, te dirá ¿Primero de qué?, pues de ESO y así la conversación se puede hacer interminable.

Los países tienen sus siglas, las empresas con nombres interminables se valen de un acrónimo para ser reconocidas más fácilmente, las monedas de cada país, las organizaciones gubernamentales, etc, así que lo mejor es ponerse al día y cada vez que escuchemos algunas siglas nuevas, hay que investigar para estar al tanto de lo que significan.

martes, 5 de abril de 2011

Dichoso cambio de hora



A propósito del reciente cambio de hora en España, me pongo a pensar si realmente ahorramos sólo en este país unos 300 millones de Euros tal como afirman los estudios. Ahora que llega la primavera, el día se alarga y oscurece cada vez más tarde. Desde mi ignorancia, no veo cuál es el ahorro. En mi trabajo permanecen encendidas las mismas luces que antes de hacer el cambio. En mi casa, quizás se encienden las luces un poco más tarde, pero al levantarnos, como está más oscuro, se encienden antes. 

Leí en un artículo, que en España este cambio de horario se realiza desde 1974, cuando se produjo una crisis del petróleo y algunos países decidieron adelantar sus relojes para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación. A partir de entonces, se ha ido renovando cada año, cambiando el último domingo de marzo y el último domingo de octubre. Dicen incluso que dichos cambios no sólo nos beneficia en un ahorro económico, sino también en otros sectores como el transporte, las comunicaciones, la seguridad vial, las condiciones de trabajo, los modos de vida, la salud, el turismo o el ocio.

En el caso del turismo u ocio, es verdad que en el verano, apetece estar hasta última hora en la calle, en una terracita, charlando y tomando algo por lo tanto consumimos más y esto de alguna forma favorece al turismo y a la industria, además tenemos la sensación de que los días son más largos incluso, pero sinceramente, no sé en qué nos beneficia a la salud, pues en mi casa es un trastorno para los niños volver a adecuar sus horarios de la rutina diaria y se pasan una semana sin adaptarse. Yo misma la primera semana del cambio voy como una “zombie” hasta que me adapto. Los detractores de esta medida consideran que repercute física y psicológicamente en el ser humano, sin embargo los estudios realizados hasta ahora consideran que los cambios  en el organismo son leves y transitorios.

Hay países que han logrado acostumbrar a sus ciudadanos a este cambio sin muchos inconvenientes, pero hay otros que no lo han tenido tan fácil, como por ejemplo, la República Dominicana, en el que en su día  implementaron el cambio de horario pero parece que no toda la población se enteró y hubo un tiempo en que unos tenían una hora y el resto otra, hasta que decidieron volver atrás con la medida.  
En Venezuela por ejemplo, después de varios estudios y consideraciones, el Gobierno decidió volver al huso horario que se regía en Venezuela hasta el último día de 1964. En tal sentido el cambio consistió en atrasar la hora legal de Venezuela en 30 minutos menos,  en lugar de una hora, por lo que su horario difiere en 30 minutos a los de sus vecinos sudamericanos.

En fin, supongo que si los diferentes gobiernos han adoptado la medida, por algo será, pero yo sigo sin acostumbrarme, sobre todo cuando llega el otoño y los días vuelven a ser fríos, lluviosos y oscuros.

martes, 22 de marzo de 2011

Azul, como el mar azul



Estaba leyendo en el suplemento ES de la Vanguardia un artículo en el que explicaba la historia del color azul. Son cosas en las que no nos detenemos a pensar y son realmente curiosas. Pensamos que los colores han estado presentes en los objetos cotidianos  toda la vida, pero no es así. 

Cuenta el artículo que el color azul no figuraba en las pinturas rupestres; ni siquiera los romanos utilizaban este color. Fue más adelante cuando el azul  se consagró, concretamente en los siglos XVII y XVIII, con el descubrimiento del índigo como colorante natural. Hoy en día es el color preferido por un 45% de los europeos, por delante del verde.  Es el color de la pureza, de los sueños, de la melancolía… El azul inspira confianza y es un color limpio aunque quizás un poco frío. Es el color del cielo, del reflejo del mar, es el color de la vida.

El azul siempre ha sido mi color favorito desde pequeña, a pesar de la absurda teoría de que el  azul es para los niños y el rosa para las niñas y a pesar  de lo que indican ciertos horóscopos en los que aseguran el color “dorado” debería ser mi color favorito.

Otros datos curiosos que señalaba el artículo, es que prácticamente no hay ninguna comida de color azul en nuestros platos habituales (a menos que lleve un colorante artificial, pero es muy raro) o por ejemplo que dicho color no está en el arcoíris y que tiene unas 110 gamas distintas.

En definitiva, invito a los lectores a preguntarse el porqué de las cosas y a disfrutar  de los días soleados con un azul tan intenso que nos llena de gloria.