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Bienvenidos

Soy una persona normal, casada, madre de dos hijos, trabajadora, entusiasta, que disfruta los pequeños momentos buenos de la vida y a la que le gusta escribir. Hoy inicio este Blog para que queden plasmados mis pensamientos, opiniones o comentarios y algún día, quizás mis hijos lo lean y me conozcan un poquito mejor. Simplemente contaré momentos de mi vida cotidiana o compartiré alguna opinión que me parezca interesante. ¡Bienvenidos!

domingo, 1 de febrero de 2015

Secretos



La vida está llena de secretos. Desde bien temprano la gente te va confiando sus más íntimas experiencias y no sólo te sueltan la gran responsabilidad de quedarte esa información para tí solo sino que también te piden que no lo digas a nadie; "-Te voy a contar un secreto...", dicen, "-pero tienes que prometerme que no se lo vas a decir a nadie..."es la típica frase que alguien te dice antes de soltarte la bomba, la frase que hace que a ti te remuerde la curiosidad de tal manera, que en ese momento eres capaz de prometer cualquier cosa, con tal de que te hagan partícipe de esa jugosa noticia que solo unos pocos conocen. Te sientes priviliegiado porque estás a punto de ser confidente, de ser conocedor de un secreto importante y te lo van a decir a tí, nada más que a tí. 

"Me estoy acostando con el mejor amigo de mi esposo"... Rassss. Ahí está, la gran noticia bomba. Tu te quedas...Guauuuu, ¿en serio? No me lo puedo creer. Enseguida te vienen imágenes a la cabeza de tu amiga haciendo mil cosas prohibidas con el mejor amigo de su marido y no estás muy de acuerdo con esa situación, sobretodo por el buenazo de su esposo que no se lo merece, pero le sueltas: "Tranquila que tu secreto está a salvo". Como buena amiga, juras y perjuras que no se lo dirás a nadie, porque para eso están los amigos, para apoyarse mutuamente.

Pero pasan los días y el secreto te carcome las entrañas. Tu amiga ya se liberó y te pasó la patata caliente a ti. Cuando estáis los amigos reunidos y están presentes los tres personajes de la historia como si nada sucediera, tu te quedas con ganas de gritárselo al mundo. ¿Pero es que nadie lo ve? ¡Es taaan evidente! Estás loca por comentarlo con alguien, piensas, pero tu sentido de la confidencialidad te lo impide y te quedas esperando que alguien lo note y haga el más mínimo comentario para entonces soltar todo lo que sabes y quedarte tan pancha, porque no lo habrás dicho tu, ya alguien más habrá notado la traición de la pareja. Es lo mejor que te puede pasar; tu consciencia está limpia, has soltado el secreto y además, aún sigues siendo una amiga fiel.

¡Qué bien se siente cuando te liberas de ese gran secreto! Te has quitado un gran peso de encima.

Sin embargo hay gente que no puede lidiar con esa gran responsabilidad. Cuando le cuentan un secreto, pasa poco tiempo antes de que escojan a su víctima y le diga "Fulanita me ha contado un secreto y me ha dicho que no lo diga a nadie, pero yo te lo voy a contar a tí porque eres de total confianza. Eso sí, ¡ni se ocurra comentarlo con nadie!". Y ahí mismo le sueltan el paquete, liberándose al instante y descargando la responsabilidad sobre la otra persona. Sólo es cuestión de tiempo que el secreto sea de dominio público y tu crees que no tuviste nada que ver en eso.

En fin amigos, que la mejor forma de guardar un secreto, es ese, guardárselo para uno mismo. Si de verdad no quieres que algo se sepa, no lo comentes con nadie, pues el ser humano es débil y el chismorreo es una de las cosas que nos entretiene y nos apasiona, tal como demuestran algunos programas televisivos de gran audiencia.  

Como decía un escritor español, "el que confía sus secretos a otro hombre, se hace esclavo de él". Así que amigos, lo mejor es quedarnos calladitos y guardarnos el secreto para nosotros mismos... pero psssst! no se lo digas a nadie....





jueves, 11 de septiembre de 2014

Pensando en la muerte


Hoy no sé por qué, me dio por pensar en la muerte. Es algo que todos sabemos que llegará tarde o temprano y tenemos que aceptarlo como parte de la vida. Sea cual sea la forma de morir, la muerte siempre es dolorosa, sobretodo para los que se quedan. Ese dolor, ese vacío que queda en el corazón es difícil de superar. Saber que no vamos a ver más a nuestros seres queridos  es una realidad que nos golpea tan duramente y a veces de repente, de la que es difícil sobreponernos.

Personalmente, no le tengo miedo a la muerte, porque la he visto muy de cerca y siento que lo único que nos quedará será una sensación de paz, pero sí me da por pensar en que lo peor que le puede pasar a alguien es que lo olviden. Me explico; cuando alguien fallece, esos días próximos suelen ser muy tristes y dolorosos, pero con el tiempo, sobretodo las personas no tan allegadas, pasan a olvidarse poco a poco de esa persona que tuvo una vida, unos momentos felices, unos recuerdos, unos sentimientos...etc.

A mi no me gustaría que me olvidasen. Es cierto que hay que pasar página y seguir adelante, pero uno lucha tanto en esta vida por ser honesto, por hacer las cosas bien, por los hijos, por salir adelante...para luego pasar al más triste de los olvidos. 

Unos consiguen ser recordados eternamente, como los famosos; otros luchan igual pero no logran dejar huella, otros hacen mas mal que bien en su paso por la vida, pero en fin mucho depende de las circunstancias de cada uno...

Quizás suene egoísta o narcisista, el pretender ser siempre recordado, pero creo que uno tiene su lugar en la vida por algún motivo y ya sea larga o corta nuestra vida, seguro que habremos dejado huella en más de una persona, como para después caer en el olvido.

Que nos recuerden con alegría, que la gente rememore todos esos bonitos recuerdos, que se queden con lo mejor de tí..., así es como me gustaría morir... y que conste que no estoy pensando en irme de este mundo por ahora, pero cuando uno está en la mitad de la vida, a veces le da por reflexionar sobre estos temas.

martes, 4 de marzo de 2014

Debemos aprender de la historia



Ayer estaba viendo la película "12 Años de esclavitud" que tanto éxito ha tenido en los últimos premios Oscar y la verdad es que me impresionó porque en mi mente no cabe la idea de que la mente humana sea capaz de tales aberraciones. Esta película, como otras del mismo género, está basada en hechos reales.

El cine y la literatura nos han acercado en diversas ocasiones a esta realidad que no hace tanto tiempo sufrieron muchas personas; el holocausto, la exclavitud, las guerras, etc, mostrándonos la cara más amarga de las víctimas de estos sucesos. Lo peor es que parece que no aprendemos de la historia. Como dijo Cicerón, "el pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla".

Hoy en día se siguen cometiendo atrocidades, siguen habiendo guerras, racismo, exclavitud, corrupción, homofobia, torturas y un sinfín de conductas que me parecen indignas de un ser humano. 

Mientras veía esta película, me puse a pensar en los miles de esclavos que fueron separados de sus familias, ultrajados y humillados, sólo por el color de su piel y la verdad es que sentí escalofrios al imaginarme el sufrimiento de esas madres, de esos niños huérfanos cuyo destino era trabajar de sol a sol para satisfacer los deseos de quienes se sentían superiores. 

Yo me pregunto, ¿quién le da el poder a quién para actuar de esa manera? En la segunda guerra mundial, Hitler, con su gran poder de oratoria, le hizo creer a muchos alemanes que eran de una raza superior a los judíos. ¿Pero tan débil es la mente humana para creer algo así? Muchos han matado en nombre de las religiones, otros porque se creían superiores, otros por puro placer... pero al final todos son perversos. 

Me gustaría un mundo donde la perversidad no existiera, aunque ya sé que es una utopía, pero basta ya de hacernos daño los unos a los otros, basta ya de esas ansias de poder, aprendamos de nuestra historia para no volver a repetir todas esas atrocidades. Seamos tolerantes, abiertos y mejor concentremos nuestras energías en salvar este planeta, en lugar de destruir a los de nuestra propia especie.

lunes, 1 de abril de 2013

Nostalgia del pasado


A veces siento nostalgia del pasado. ¿No han pensado alguna vez que antes la vida iba más despacio? Yo tengo esa sensación. Soy de la generación de mediados de los 70 y veo como muchas cosas han cambiado durante estos años. Y han cambiado muy rápido.

De vez en cuando siento nostalgia de pequeños detalles, como por ejemplo, del sonido que hacía un disco de vinilo al ponerle la aguja del tocadiscos; de recibir una carta por correo postal, manuscrita por un familiar lejano o estar una tarde disfrutando el paisaje sin estar localizada a todas horas por un teléfono móvil.

Podría ser incongruente, pero debo confesar que a la vez me apasionan las nuevas tecnologías. Alucino cada vez que descubro el inmenso abanico de posibilidades que tenemos hoy día y lo rápido que nos llegan los nuevos artefactos tecnológicos, sin embargo no puedo evitar pensar en cómo estos cambios afectarán a nuestros hijos. Son niños que crecen a la vez que la tecnología. Son niños que con 3 años ya saben manejar un ratón del ordenador y muchos son capaces de comprender algún programa informático mejor que sus padres. 

Sé que mis hijos ya no necesitarán tanto esfuerzo a la hora de hacer los trabajos escolares. Me voy atrás en el tiempo y me acuerdo de cada vez que tenía que hacer algún trabajo de la escuela, me pasaba horas y horas investigando, en la biblioteca, resumiendo la bibliografía, escribiendo a máquina los trabajos, recortando fotografías... en fin, que no era tarea sencilla, pero todo ese esfuerzo valía la pena, porque aprendíamos y porque al final, si la nota era buena, experimentábamos una grata sensación de triunfo.  En la actualidad, seguro que se hacen trabajos en la escuela, pero tenemos tanta información alrededor y tan fácil de encontrar, que no creo que haga falta más que unos cuantos "clicks" en  para que quede un trabajo profesional.

Es sólo un ejemplo de los cambios en la sociedad. Los juegos también han cambiado. Antes los niños jugaban más al aire libre. Cualquier objeto servía para jugar; una cuerda, unas canicas, una tiza...

Ahora los niños lo tienen todo; muñecas de usar y tirar, videoconsolas, tablets, juegos electrónicos y cajas y cajas de juguetes que son sustituidos al más mínimo defecto o simplemente, porque ha dejado de gustar. 

Y yo me pregunto: ¿Lo tendrá más fácil esta generación ?, ¿Serán más felices?, ¿Serán más listos?

No lo tengo claro, pero sí sé que si los padres contribuyéramos más a la cultura del esfuerzo, a enseñarles a ver más allá del mundo que existe en internet o el teléfono móvil, nuestros hijos crecerían absorbiendo lo mejor de ambas generaciones y seguramente aprenderían a ser mejores personas.


domingo, 29 de julio de 2012

Ser positivos



En estos tiempos difíciles que corren, no soy la única que piensa que necesitamos que nos lleguen noticias positivas. Se dice, por ejemplo, que una actitud positiva es esencial para vencer enfermedades tan graves como el cáncer, entre otras. Pues bien, este país llamado España, necesita ahora mismo esa actitud.

En este país estamos atravesando por una crisis sin precedentes que puede desmoralizar al más optimista. Las noticias que escuchamos diariamente son demoledoras. Estamos hartos de recibir malas noticias de forma constante, ya sea por los medios de comunicación, por la gente que conocemos, por lo que escuchamos en la calle, etc.

Necesitamos ser positivos. Necesitamos creer que hay una luz al final del túnel. Necesitamos saber que esta crisis la vamos a superar y que a nuestros hijos les espera un futuro mejor.

Antes, la única prima de la que oíamos hablar, era la prima del pueblo que nos venía a visitar, o aquella prima del pueblo de nuestro amigo que estaba buenísima. Ahora, la prima de la que todos hablan, es la "prima de riesgo". Mucha gente no acaba de entender lo que significa, pero sí sabemos todos que ha salido disparada y que mientras más elevada sea, peor nos va en nuestra economía.

Cada día escuchamos en los telediarios estas noticias que nos meten el miedo en el cuerpo; miedo que aprovechan los gobernantes para recortar y recortar sin límites muchos de los derechos adquiridos mediante la lucha de nuestros antepasados, pero que ahora no se pueden mantener, pues según ellos, es insostenible la situación. Ahora nos toca a nosotros, el pueblo, sacrificarnos por lo que los gobernantes y banqueros han hecho mal.

Es totalmente injusto, pero vuelvo a repetir, necesitamos ser positivos ante el panorama que se nos avecina, saber que podemos seguir luchando contra viento y marea para salir de esta situación.

No digo que haya que disfrazar la realidad, sino que todos, incluyendo a los medios, debemos esmerarnos en buscar debajo de las piedras cualquier atisbo de noticias positivas que nos generen un rayo de esperanza. Algo de confianza para un pueblo castigado y desconfiado. Basta ya de hablar cada día de la crisis.Vamos a buscar noticias positivas y difundirlas. Porque la esperanza es lo último que se pierde y eso es precisamente lo que necesita este país: Esperanza.


sábado, 19 de mayo de 2012

El "corralito" en España


Foto tomada de laopiniondemurcia.es


Hace tiempo que se oyen rumores en España sobre la posibilidad de un "corralito" al más puro estilo argentino. Para los que no lo sepan, en Argentina se llamó "corralito" a la restricción para retirar de bancos y cajas de ahorro el dinero en efectivo de cuentas corrientes o plazos fijos.

Nuestra economía ha caído al más bajo nivel y la gente tiene miedo de que sus ahorros les sean retenidos o arrebatados.

El señor De Guindos, actual ministro de Economía, se ha apresurado a desmentir esos rumores, afirmando que "lo del corralito es un sinsentido".

La gente tiene miedo. No es la primera vez que el gobierno nos engaña. Cuando empezó la temida crisis, el Gobierno anterior se empeñaba en afirmar una y otra vez que no había crisis en España.

En las últimas campañas políticas para acceder a la presidencia, el Gobierno actual afirmó una y otra vez que no subiría el IVA y ahora el Sr. Rajoy dice que hará lo que tenga que hacer para salir de esta gran crisis que ha llevado al país a la ruina.

Reformas y más reformas en servicios esenciales como la educación, la sanidad, los servicios públicos y esenciales para los ciudadanos de a pie, que somos los que finalmente pagamos los platos rotos de una gran deuda propiciada por políticos y banqueros, esos que ahora hay que "salvar" para que nos puedan volver a prestar dinero y la situación se vuelva a normalizar.

Es indignante la situación. Los que no tenemos nada o escasos ahorros no estamos tan preocupados porque al fin y al cabo, no tenemos mucho que perder, pero los que tienen los ahorros de toda la vida, tienen miedo, no saben qué hacer si al final los presagios resultan ser ciertos y se impone el "corralito" en nuestro país.

La economía no se mueve, está estancada. La gente sin trabajo evidentemente gasta en lo esencial, temiendo el día en que se le termine la prestación por desempleo, casi como el día del juicio final. Los que tenemos trabajo, somos afortunados, pero no tenemos ninguna seguridad, ya que la empresa puede cerrar o nos pueden despedir más fácilmente alegando motivos financieros, por lo tanto tampoco gastamos el poco dinerito que obtenemos con nuestro salario. Si no compramos, las empresas no venden, si no venden, las empresas nos echan a la calle o cierran sus puertas, si nos echan, nos vamos al paro, si vamos al paro, no compramos nada... en fin que es el pez que se muerde la cola.

Estamos en una situación de impotencia y desesperación porque vemos como van desapareciendo los derechos por los cuales nuestros padres y antepasados lucharon e incluso algunos perecieron en esa lucha, mientras el Gobierno se ampara en la "austeridad y el sacrificio" que ahora todos los ciudadanos debemos practicar para no caer en el abismo.

No me gusta hablar de temas políticos en los blogs en lo que escribo, pero llega un momento que todas las voces deben sonar al unísono, en defensa de nuestros derechos y nuestra dignidad. Estamos hartos de recortes, de la corrupción de los políticos, de que los bancos nos manejen a su antojo, de que algunos sigan viviendo con total comodidad mientras que los más desfavorecidos cada vez tienen menos. ¡Estamos hartos y queremos que nos oigan!

sábado, 7 de enero de 2012

Publicidad de las compañías telefónicas


Empiezo a estar cansada de tantas ofertas publicitarias. Continuamente recibo llamadas a mi móvil o a casa para ofrecerme diferentes servicios, principalmente, son compañías telefónicas que me prometen cualquier cosa con tal de que les haga un contrato. Yo no sé si ocurre lo mismo en otros países, pero en España, esta guerra de las compañías de telecomunicaciones, no está saturando.

Últimamente me han llamado de todas las compañías habidas y por haber en este país. La conversación es la siguiente: “-Buenos días Doña X, permítame presentarme, soy tal, de la compañía tal y tengo el gusto de ofrecerle las nuevas tarifas con las que usted se va a ahorrar...” y así siguen, casi sin respirar hasta que han leído de carrerilla todas las maravillas que tienen que ofrecernos. Al principio les escuchaba pacientemente, pero si les hacías alguna pregunta que no estaba en su “guión”, ya los descolocabas y no sabían cómo responderte, pero cualquier respuesta siempre era positiva, con tal de vender, te responden cualquier cosa que quieras oír, aunque no sea cierta. Son como robots. Leen y leen y no escuchan nada de lo que les digamos nosotros.

Ahora directamente les digo que no me interesa. Me dicen “señora, pero si no me ha dejado explicarle, ¿cómo sabe que no le interesa? Y les respondo que no importa lo que me ofrezcan, no me voy a cambiar de compañía telefónica, por lo que no debemos perder el tiempo ni ellos ni yo.

Yo entiendo que tal como está la situación laboral en España ahora mismo, con casi 5 millones de parados, estos “agentes” tienen un empleo más, en el que deben ser diligentes e intentar convencer a los posibles clientes, pero llega un momento en que no es soportable y al final creo que voy a optar por colgar sin hablar. Así no perdemos el tiempo y se pueden dedicar a convencer algún incauto que aún le quede la paciencia necesaria y las ganas de embarcarse en la gran aventura que supone cambiar de compañía telefónica.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Googlea googlea

 
He leído que la Real Academia de la Lengua Española se está pensando si incluye la palabra “googlear o guglear” en su diccionario, debido al gran uso que se le da para referirse a buscar algo en internet por medio del motor de búsqueda de Google. Por lo que leí, a Google no le gusta que se utilice el neologismo (en inglés “to google”) pues teme un desgaste de su marca registrada como ocurrió con Gillette o Yo-yo. 

Sinceramente, pienso que este verbo debería existir, pues cada vez más gente lo utiliza. Es habitual cuando alguien desconoce algo y hace una pregunta, que alguien diga “mételo en Google” y lo sabrás. Google ha desbancado a sus competidores por goleada y es el buscador más utilizado del mundo, con un 68,6%, seguido de Yahoo con un 16.7%. 

Pero Google no sólo es un buscador; es una compañía grandiosa que debe tener personal altamente cualificado, a los que miman y hacen de su lugar de trabajo un lugar envidiable para el resto de personas que trabajamos en una empresa, para así hacer que las ideas fluyan mejor. Parece ser que funciona, pues no dejan de crecer y crear cada vez más utilidades para los usuarios de la web.

A veces creo que son todopoderosos, pues saben mucho más de nosotros que cualquiera; saben a quién escribimos, saben lo que buscamos, nuestras preferencias, las compras que hacemos, la música que nos gusta, dónde viajamos, etc y todo ello se lo facilitamos nosotros mismos con nuestras búsquedas continuas en este buscador.

Está claro que es una herramienta muy útil, que nos ha simplificado la vida gracias a unos algoritmos misteriosos y a un montón de gente que está detrás de cada una de nuestras búsquedas con fórmulas complicadas que nos dan la información solicitada.

Por eso pienso que la palabra Googlear debería existir, en honor a estos gigantes de la información que tanto trabajo se toman para satisfacer nuestras necesidades.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Dicen los expertos...



Continuamente escuchamos la frase: “Dicen los expertos que…”, seguida de alguna afirmación en la que nos alertan y nos dan pautas a seguir; Son unos señores que saben mucho sobre un tema en concreto y que por lo visto, nosotros debemos seguir al pie de la letra sus indicaciones. Y yo me pregunto: ¿Quiénes son estos señores? ¿Quién decide que beber 3 litros de agua al día es sano y por qué hay otros que aconsejan totalmente lo contrario?

Por ejemplo, leía el otro día que en los años 50, algún experto calificó la televisión como un invento absurdo y decía que nadie se iba a entretener con esa caja tonta; también está el ejemplo de los que decían que ¿Quién iba a querer tener un ordenador personal en casa?. El tiempo les ha quitado toda la razón.

A veces circulan rumores  o comentarios que nadie sabe de dónde provienen, pero nos lo creemos todo. Pongo un ejemplo de conversación: “-Dicen que van a cerrar el Mercadona de la esquina. - ¿Quién dice eso? -Pues no sé, pero lo he oído. -Ay, qué lástima, con lo bien que me iba.” Y ya damos por hecho que en un mes está cerrado. 

 También circulan todo tipo de consejos y leyendas de dudoso origen en la red de redes, previniéndonos de mil adversidades o dando consejos sobre la salud, eso sí, siempre avalados por los famosos “expertos”. No cesan de llegar montones de mensajes enviados en cadena una y otra vez ya que por si acaso tuvieran razón, los reenviamos para salvar algunas vidas.

En estos días me llegó un mensaje de email informando que el uso de desodorantes antitranspirantes puede causar cáncer de mama. Pues bien, dicen los expertos que esta afirmación es errónea ya que no hay pruebas epidemiológicas ni experimentales que demuestre una relación directa entre estos desodorantes y el cáncer de mama. ¿Serán esos expertos los mismos de las compañías de este tipo de desodorantes, los  que difunden ese mensaje tranquilizador?, ¿A quién creemos?

Un día me gustaría inventar un rumor o consejo y ponerlo a circular por la red, sólo para comprobar si dentro de algunos años me viene devuelto y así poder vanagloriarme de pertenecer al privilegiado grupo de “expertos” que abundan en nuestra sociedad.

sábado, 6 de agosto de 2011

Hablando de indignados



En esta época que está tan de moda indignarse, me voy a sumar a la larga lista de indignados y voy a protestar por este medio que está a mi alcance.

Podría indignarme por muchas cosas, como por ejemplo porque no encuentro un partido o un candidato que me represente para poder votarle en las próximas elecciones, por tener recortes en cosas tan importantes como la sanidad, la educación, las ayudas sociales.... o por infinidad de temas por los que hoy nos podemos quejar y reivindicarnos, ya que tenemos la suerte de vivir en un país democrático.

Pero no; el tema por el que me indigno, no tiene nada que ver con la política, sino por una práctica que vengo observando desde hace tiempo y veo que cada vez más empresas la aplican impunemente mientras nosotros, los sacrificados usuarios, una vez más la asumimos como normal y nos mantenemos silenciosos al respecto.

Pues bien, ya no me entretengo más y desvelo la causa de mi actual indignación: los horarios de los hoteles.

Recuerdo que no hace demasiado tiempo, el horario de entrada y salida de un hotel eran las 12 de medio día. Esa hora era sagrada y los que tenían prisa por entrar se topaban con los que dejaban la salida para última hora y aprovechaban la piscina hasta el último momento o preparaban el equipaje en el último momento.

Si bien es verdad que en la recepción de un hotel a veces la situación era caótica (lo viví en carne propia, pues he trabajado en una recepción de hotel), porque tenías que hacer las facturas, comprobar que no haya llamadas, que el mini bar esté en orden, atender y rellenar las fichas de los que entran, darles información, etc etc y todo se juntaba a las 12, pero al final ese momento pasaba y todo el mundo contento.

Después las normas empezaron a cambiar; se salía a las 12 am pero se entraba a las 14 o 15 hrs. Así, explicaban ellos, daba tiempo a hacer las habitaciones y no coincidían quienes entraban con quienes salían y todo iba más relajado. Ya nos estaban quitando 2 o 3 horas de nuestra estancia.

Pero ahora, ya el tema es un poco descarado. Últimamente al reservar en algún alojamiento, me he encontrado con que la entrada es a las 17 Hrs (a las 5 de la tarde!!!) y la salida es a las 10 de la mañana!!!! ¡Casi nos están robando un día completo por la cara y se quedan tan tranquilos!

Es por ello que me considero estafada y quiero montar mi propia manifestación para pedir: !Retorno a las 12 YA!

domingo, 24 de julio de 2011

Tediosos aeropuertos



Creo que cualquier viajero o turista que se precie (que no son lo mismo), coincidirá conmigo en que la parte más tediosa de viajar son los aeropuertos. Lamentablemente, no me puedo definir como viajera, sino que pertenezco al último grupo; soy una turista con ganas de alcanzar el siguiente nivel, pero pienso que algún día lo conseguiré.

Volviendo al tema que nos ocupa y ahora que se aproxima un viaje estival con mi familia, tiemblo cada vez que me imagino lo que será viajar con dos niños pequeños.

Para empezar, tienes que estar en el aeropuerto con 3 horas de antelación, hacer colas eternas para identificarte y facturar, pasar por los incontables controles a lo largo de todo el aeropuerto, donde frases como esta son lo más habitual: "ahora sáquese el cinturón…, quítese los zapatos…, sáquese todas las monedas…, ponga el ordenador en una bandeja aparte y sáquelo de la funda…, saque al niño aunque esté durmiendo y doble el cochecito para pasarlo por el escáner (esto es porque podría haber una bomba dentro)…, etc, etc.

Cuando ya casi te has desnudado, cuando has sido toqueteado, ultrajado, despojado de las botellitas de agua que llevabas "por si colaban" y te sientes humillado y sin intimidad, entonces pasas a la zona "Duty free"; una zona maravillosa de tiendas, donde puedes adquirir los últimos souvenirs o comprar moda mucho más cara que fuera del aeropuerto, pero con el cuento de que son libres de impuesto, te quieren colar que son el chollo del siglo y a lo mejor te gastas un dineral.

Luego llega la hora de subir al avión; allí es donde te das cuenta que la gente que parece que pase de todo, realmente está muy pendiente, porque es como si tuvieran un resorte en el asiento que se dispara en cuanto anuncian tu vuelo. No sabes cómo, pero no han terminado de decir el número completo del mostrador de embarque, que la cola ya es kilométrica. Por suerte, si viajas con niños, te puedes colar y ponerte delante, con la consiguiente cara de fastidio que ponen los primeros de la fila.

Si tienes suerte, irás por los denominados "fingers" y subirás directamente al avión, pero si te toca coger un bus hasta el avión, perderás completamente los privilegios del primer puesto. Al subir en el avión, si eres de los primeros, tienes la suerte de elegir el espacio que más te convenga para poner tu maleta de mano, que cumple religiosamente las medidas estipuladas y cuando estás arriba te das cuenta que otros se traen unas maletas que ocupan el doble de la tuya y piensas en cómo diablos se las han dejado subir.

Si el viaje es corto, puedes ir entreteniendo a la prole con algún que otro juego o enseñándoles las nubes, etc, pero si el viaje dura unas once horas, como durará el mío, por más nubes diferentes que les enseñes, se van a agobiar y se van a poner insoportables, así que hay que armarse de paciencia y llevar entretenimiento para rato.

Finalmente, cuando llegas a destino, la cosa no termina allí; tienes que volver a pasar controles (depende del país que visites), interrogatorios, rellenar cuestionarios interminables y absurdos en lo que te preguntan si eres terrorista o tienes planificado poner una bomba en ese país, además de soportar en algunos casos que te registren la maleta y tu intimidad quede reducida a un trapo. Cuando sales y ves a los familiares fuera esperándote, es como si hubieras conseguido un gran logro al sobrevivir a toda la odisea.

A mi me han pasado varias cosas curiosas en los aeropuertos, como por ejemplo una vez que el avión estaba apunto de salir y el policía está más interesado en saber si tenía novio e invitarme a un café que en dejarme pasar… otra vez entré en un país del Caribe (en el año 2004) con un pasaporte caducado de dicho país del año 86 (para evitar pagar el impuesto de turista) y me dijeron, "bueno, no pareces tu, pero no importa" y acto seguido me pusieron el sello de entrada (aunque tengo que aclarar que llevaba el pasaporte español al día por si acaso).

Otro caso curioso es una vez que regresaba de Canarias y mi hijo se empeñó en llevarse una pelota en la mano. Cuando entramos en el avión, el personal nos dijo que era peligroso porque podía explotar durante el vuelo por la presión, así que se la llevaron a los pilotos y ellos intentaron desinflar la pelota, incluso demorando la salida del vuelo.

En otra ocasión, en Londres me mantuvieron apartada de la cola al entrar, pues no sé qué problema había en la foto del pasaporte que les impedía identificarla correctamente y me dejaron en un cuartito un buen rato, del cual me dejaron salir después de interrogarme y dejarme hecha un flan de nervios.

En fin, supongo que como siempre, sobreviviremos y aunque nos resulte incómodo pasar por todo eso, tendremos que armarnos con buenas dosis de paciencia y soñar que todo pasará en un instante.

jueves, 16 de junio de 2011

Diminutivos políticamente correctos


Me he dado cuenta de que mucha gente utiliza diminutivos al hablar. Hay algunas ocasiones en las que generalmente las palabras se emplean usando diminutivos, como si así fueran menos despectivas. Por ejemplo, cuando se está describiendo a una persona de otra raza, es común escuchar frases como estas: “ese niño negrito que está en tu clase” o “el morito que vive al lado de mi casa”...como si así se quisiera suavizar el hecho de que ese individuo en cuestión es negro o es moro. Me hace gracia el hecho de que si queremos describir a alguien de raza blanca, nunca decimos “el blanquito ese” sino que emplearíamos otro tipo de adjetivos: “es rubio, alto, delgado, etc”.

Esto mismo se aplica a otros adjetivos, como “gordita, delgadita, etc” en los que empleamos el diminutivo para disimular lo que realmente pensamos. Por ejemplo, si estamos pensando “esta niña está como una vaca”, solemos decir: “mira que gordita está la niña, con esa barriguita tan mona”. Si pensamos que alguien está en los huesos, decimos: “Uy, que delgadita te has quedado”... y así no suena tan mal.

Otra palabra que suele ser utilizada en España de forma habitual como un diminutivo, es “braguitas”. Por ejemplo, sería muy normal escuchar en el ginecólogo u otro médico, a la enfermera que llega y te dice “quítese la ropa y también el sujetador y las braguitas”. ¿Por qué no me dicen también “el sujetadorcito”?,¿Qué problema hay con decir “quítese las bragas”? Debe ser que suena inapropiado o que al decir “braguitas” intentan suavizar todo lo que viene después.

Y ya no digamos como nos ponemos cuando nos dirigimos a un bebé; Los diminutivos vienen seguidos de cualquier sonido gutural que si el pobre bebé pudiera hablar, nos diría que nos dejemos de poner esas caras y ese tono de voz y les hablemos con absoluta normalidad, no como si fueran extraterrestres.

“Ay mira que bebecito más bonito, que pequeñito, brrrr, cuchi cuchi, ti ti ti, gu gu...”

Por todo esto mis queridos amigos, os exhorto a decir las cosas tal como son, si es blanco es blanco y si es negro, es negro.

domingo, 5 de junio de 2011

Representando la humanidad


El otro día leía un artículo interesante sobre una Bóveda construida cerca del Polo Norte, cuya finalidad principal es preservar y mantener seguras los recursos vegetales más importantes para la alimentación y la agricultura.

Allí se guardan semillas de todo tipo (de momento ya hay muestras de más de medio millón de semillas de diferentes especies y de varios países, entre ellas más de 3000 de España) y la finalidad de esta bóveda es protegerlas de cualquier cambio que afecte el planeta, tales como una guerra, una subida del nivel del mar, el calentamiento del planeta u otras situaciones que pongan en peligro dichos tesoros.

Ésta bóveda está situada en una moderna mina a 120 metros de profundidad en las Islas Svalbard, (Noruega) y están en un lugar idóneo debido a las bajas temperaturas que retrasan el envejecimiento de las semillas y garantiza una refrigeración natural.
El material está permanentemente custodiado y organizado en cajas con códigos que especifican la procedencia de cada semilla y cada vez más países se animan a enviar sus especies, ya que , según cuenta el artículo, muchas semillas se pierden en guerras o desastres naturales.

Lógicamente, con el paso del tiempo, las semillas perderán su capacidad de germinar e irán muriendo, pero algunas serán extraídas de las muestras almacenadas, serán plantadas y luego se recolectarán semillas nuevas y frescas que serán reincorporadas a la cámara. 

Este artículo me hizo pensar en que deberían haber varias minas como esta, pero no sólo para guardar semillas, sino para preservar una pequeña muestra de nuestro paso por la vida. Debería haber un lugar con una pequeña representación de muestras de arte, de objetos que son iconos a nivel mundial, un lugar bien protegido de cualquier catástrofe,  donde si alguna vez el planeta dice “¡Basta!” y alguna de las tantas predicciones que vaticinan el fin del mundo se hace realidad; lo encontrara alguna nueva civilización e intentaran descubrir cómo fue la vida humana, igual que nosotros hemos hecho con los dinosaurios.

Sería difícil elegir lo que se debería guardar allí; encontrar muestras de objetos que representen a toda la humanidad no es tarea fácil y más teniendo en cuenta los diferentes intereses que tiene cada país y lo que es importante para unos, no lo es para otros; pero lo que sí está claro, es que esa nueva civilización se dará cuenta de lo estúpidos que fuimos al cargarnos el planeta, precisamente por nuestro afán de fabricar, reproducir y consumir todos esos objetos que estarían allí guardados.

viernes, 13 de mayo de 2011

Soñar no cuesta nada



Todos o casi todos tenemos algún sueño en nuestras vidas. Hay quienes lo manifiestan a los 4 vientos y hay gente más reservada con alguna secreta aspiración a cumplir en sus vidas. Muchos anhelamos que algún día nos veamos agraciados con un premio de lotería que nos dé un buen pellizco para poder cumplir una parte de nuestros sueños. El otro día me comentaban los dueños de un establecimiento de loterías, que un día vino un chico del barrio a mirar si su boleto resultó agraciado y resulta que había ganado en la primitiva nada menos que 600,000 Euros. -Buf, le dije, ¡seguro que ya tiene la vida resuelta! y me contestó: -Pues no, todo lo contrario, hoy en día está endeudado hasta las cejas, se gastó todo el dinero de golpe ya que no supo gestionarlo y ahora está peor que antes. 

Me puse a pensar en el "trastorno" que causaría ganar una gran cantidad de dinero y en cómo perdemos el juicio al sentirnos poderosos. Es muy difícil mantenerse con la cabeza clara y pensar con claridad en la mejor forma de invertir esas ganancias.

Pero volviendo al tema de los sueños, mi mayor sueño es viajar por el mundo, conocer nuevas culturas, nuevas formas de vida; descubrir lugares hermosos que la naturaleza nos brinda… Hay tantos sitios por descubrir, tanto para ver… Siento que nos pasan los años demasiado rápido, a veces pienso que se va la vida y no me dará tiempo a hacer algo significativo que me llene a nivel personal. El trajín de la vida diaria nos sumerge en una rutina de la que es difícil salir.

Por mi parte, me conformaría con visitar los 5 continentes antes de morir (de momento me faltan 3 por descubrir, pero creo que aún soy joven para poder hacerlo) y llevarme la esencia de cada unos de ellos. Pienso que no es un sueño tan descabellado, aunque teniendo en cuenta que hay gente que en toda su vida no conocen ni el pueblo de al lado, quizás sea una hazaña el lograrlo. Hoy en día la gente joven tiene más inquietudes y es mucho más global, además de contar con la tecnología actual que facilita la apertura al mundo, por lo que creo que será más fácil satisfacer la curiosidad por descubrirlo todo.

También debe haber gente sin aspiraciones, personas que se limitan a ver la vida transcurrir por delante de ellos sin más aspiración que conseguir un buen trabajo, tener una vida sana y ver crecer a los hijos. Esta opción es respetable. Cada uno decide sobre su forma de pasar por este mundo que avanza tan rápido, pero lo que está claro es que soñar no cuesta nada y no hay nada más satisfactorio que perseguir un sueño y lograrlo. Soñar nos mantiene vivo el espíritu; soñar nos mantiene la ilusión.  ¡Sigue tus sueños!

sábado, 9 de abril de 2011

Las siglas de oro



Vivimos rodeados de siglas por todas partes. En nuestra vida cotidiana escuchamos muchísimas palabras que son siglas o acrónimos de otras y hay que estar al día para saber lo que significan todas ellas. 

Hoy en día casi todo el mundo en España, lamentablemente,  sabe lo que es un ERE (Expediente de regulación de empleo) o ha oído hablar de una OPA (Oferta Pública de Adquisición de acciones), entre otras
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Hay siglas que no tienen nada que ver según en que idioma se digan, por ejemplo, si le mencionas la OTAN a un inglés, no lo entenderá enseguida, pues las siglas correspondientes en inglés son NATO o la OMS (Organización mundial de la salud) en inglés sería WHO. Hay otras en que se dicen igual en cualquier idioma, por ejemplo la UNESCO por ser difícil de traducir en otras lenguas.

En el mundo de la informática también hay infinidad de siglas. El otro día me reía al oír a mi queridísimo esposo decirle a mi madre las siguientes palabras: “Tienes que encender la CPU, conectar el USB, te vas a la web y seleccionas la URL”. No es difícil imaginar la cara con la que se quedó mi madre al intentar seguir estas instrucciones. Palabras como MP3, CD o SMS (que por cierto, todos utilizamos y no todo el mundo sabe que vienen de las palabras Short Message Service en inglés  y quiere decir Servicio de Mensajes Cortos) son habituales en nuestro día a día. 

Las personas mayores lo tienen más difícil para habituarse a todo el vocabulario y los adolescentes lo dominan como si nada (sobretodo en el mundo informático). El otro día una señora decía que me iba a mandar un SOS, refiriéndose a los mensajes de texto.

Hay siglas como la ESO (Educación Secundaria Obligatoria) que pueden llevar a confusión. Por ejemplo si alguien de otro país de habla hispana pregunta “¿qué estudias? Y le contestas “primero de ESO”, te dirá ¿Primero de qué?, pues de ESO y así la conversación se puede hacer interminable.

Los países tienen sus siglas, las empresas con nombres interminables se valen de un acrónimo para ser reconocidas más fácilmente, las monedas de cada país, las organizaciones gubernamentales, etc, así que lo mejor es ponerse al día y cada vez que escuchemos algunas siglas nuevas, hay que investigar para estar al tanto de lo que significan.

martes, 5 de abril de 2011

Dichoso cambio de hora



A propósito del reciente cambio de hora en España, me pongo a pensar si realmente ahorramos sólo en este país unos 300 millones de Euros tal como afirman los estudios. Ahora que llega la primavera, el día se alarga y oscurece cada vez más tarde. Desde mi ignorancia, no veo cuál es el ahorro. En mi trabajo permanecen encendidas las mismas luces que antes de hacer el cambio. En mi casa, quizás se encienden las luces un poco más tarde, pero al levantarnos, como está más oscuro, se encienden antes. 

Leí en un artículo, que en España este cambio de horario se realiza desde 1974, cuando se produjo una crisis del petróleo y algunos países decidieron adelantar sus relojes para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación. A partir de entonces, se ha ido renovando cada año, cambiando el último domingo de marzo y el último domingo de octubre. Dicen incluso que dichos cambios no sólo nos beneficia en un ahorro económico, sino también en otros sectores como el transporte, las comunicaciones, la seguridad vial, las condiciones de trabajo, los modos de vida, la salud, el turismo o el ocio.

En el caso del turismo u ocio, es verdad que en el verano, apetece estar hasta última hora en la calle, en una terracita, charlando y tomando algo por lo tanto consumimos más y esto de alguna forma favorece al turismo y a la industria, además tenemos la sensación de que los días son más largos incluso, pero sinceramente, no sé en qué nos beneficia a la salud, pues en mi casa es un trastorno para los niños volver a adecuar sus horarios de la rutina diaria y se pasan una semana sin adaptarse. Yo misma la primera semana del cambio voy como una “zombie” hasta que me adapto. Los detractores de esta medida consideran que repercute física y psicológicamente en el ser humano, sin embargo los estudios realizados hasta ahora consideran que los cambios  en el organismo son leves y transitorios.

Hay países que han logrado acostumbrar a sus ciudadanos a este cambio sin muchos inconvenientes, pero hay otros que no lo han tenido tan fácil, como por ejemplo, la República Dominicana, en el que en su día  implementaron el cambio de horario pero parece que no toda la población se enteró y hubo un tiempo en que unos tenían una hora y el resto otra, hasta que decidieron volver atrás con la medida.  
En Venezuela por ejemplo, después de varios estudios y consideraciones, el Gobierno decidió volver al huso horario que se regía en Venezuela hasta el último día de 1964. En tal sentido el cambio consistió en atrasar la hora legal de Venezuela en 30 minutos menos,  en lugar de una hora, por lo que su horario difiere en 30 minutos a los de sus vecinos sudamericanos.

En fin, supongo que si los diferentes gobiernos han adoptado la medida, por algo será, pero yo sigo sin acostumbrarme, sobre todo cuando llega el otoño y los días vuelven a ser fríos, lluviosos y oscuros.