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Bienvenidos

Soy una persona normal, casada, madre de dos hijos, trabajadora, entusiasta, que disfruta los pequeños momentos buenos de la vida y a la que le gusta escribir. Hoy inicio este Blog para que queden plasmados mis pensamientos, opiniones o comentarios y algún día, quizás mis hijos lo lean y me conozcan un poquito mejor. Simplemente contaré momentos de mi vida cotidiana o compartiré alguna opinión que me parezca interesante. ¡Bienvenidos!

jueves, 16 de junio de 2011

Diminutivos políticamente correctos


Me he dado cuenta de que mucha gente utiliza diminutivos al hablar. Hay algunas ocasiones en las que generalmente las palabras se emplean usando diminutivos, como si así fueran menos despectivas. Por ejemplo, cuando se está describiendo a una persona de otra raza, es común escuchar frases como estas: “ese niño negrito que está en tu clase” o “el morito que vive al lado de mi casa”...como si así se quisiera suavizar el hecho de que ese individuo en cuestión es negro o es moro. Me hace gracia el hecho de que si queremos describir a alguien de raza blanca, nunca decimos “el blanquito ese” sino que emplearíamos otro tipo de adjetivos: “es rubio, alto, delgado, etc”.

Esto mismo se aplica a otros adjetivos, como “gordita, delgadita, etc” en los que empleamos el diminutivo para disimular lo que realmente pensamos. Por ejemplo, si estamos pensando “esta niña está como una vaca”, solemos decir: “mira que gordita está la niña, con esa barriguita tan mona”. Si pensamos que alguien está en los huesos, decimos: “Uy, que delgadita te has quedado”... y así no suena tan mal.

Otra palabra que suele ser utilizada en España de forma habitual como un diminutivo, es “braguitas”. Por ejemplo, sería muy normal escuchar en el ginecólogo u otro médico, a la enfermera que llega y te dice “quítese la ropa y también el sujetador y las braguitas”. ¿Por qué no me dicen también “el sujetadorcito”?,¿Qué problema hay con decir “quítese las bragas”? Debe ser que suena inapropiado o que al decir “braguitas” intentan suavizar todo lo que viene después.

Y ya no digamos como nos ponemos cuando nos dirigimos a un bebé; Los diminutivos vienen seguidos de cualquier sonido gutural que si el pobre bebé pudiera hablar, nos diría que nos dejemos de poner esas caras y ese tono de voz y les hablemos con absoluta normalidad, no como si fueran extraterrestres.

“Ay mira que bebecito más bonito, que pequeñito, brrrr, cuchi cuchi, ti ti ti, gu gu...”

Por todo esto mis queridos amigos, os exhorto a decir las cosas tal como son, si es blanco es blanco y si es negro, es negro.

domingo, 5 de junio de 2011

Representando la humanidad


El otro día leía un artículo interesante sobre una Bóveda construida cerca del Polo Norte, cuya finalidad principal es preservar y mantener seguras los recursos vegetales más importantes para la alimentación y la agricultura.

Allí se guardan semillas de todo tipo (de momento ya hay muestras de más de medio millón de semillas de diferentes especies y de varios países, entre ellas más de 3000 de España) y la finalidad de esta bóveda es protegerlas de cualquier cambio que afecte el planeta, tales como una guerra, una subida del nivel del mar, el calentamiento del planeta u otras situaciones que pongan en peligro dichos tesoros.

Ésta bóveda está situada en una moderna mina a 120 metros de profundidad en las Islas Svalbard, (Noruega) y están en un lugar idóneo debido a las bajas temperaturas que retrasan el envejecimiento de las semillas y garantiza una refrigeración natural.
El material está permanentemente custodiado y organizado en cajas con códigos que especifican la procedencia de cada semilla y cada vez más países se animan a enviar sus especies, ya que , según cuenta el artículo, muchas semillas se pierden en guerras o desastres naturales.

Lógicamente, con el paso del tiempo, las semillas perderán su capacidad de germinar e irán muriendo, pero algunas serán extraídas de las muestras almacenadas, serán plantadas y luego se recolectarán semillas nuevas y frescas que serán reincorporadas a la cámara. 

Este artículo me hizo pensar en que deberían haber varias minas como esta, pero no sólo para guardar semillas, sino para preservar una pequeña muestra de nuestro paso por la vida. Debería haber un lugar con una pequeña representación de muestras de arte, de objetos que son iconos a nivel mundial, un lugar bien protegido de cualquier catástrofe,  donde si alguna vez el planeta dice “¡Basta!” y alguna de las tantas predicciones que vaticinan el fin del mundo se hace realidad; lo encontrara alguna nueva civilización e intentaran descubrir cómo fue la vida humana, igual que nosotros hemos hecho con los dinosaurios.

Sería difícil elegir lo que se debería guardar allí; encontrar muestras de objetos que representen a toda la humanidad no es tarea fácil y más teniendo en cuenta los diferentes intereses que tiene cada país y lo que es importante para unos, no lo es para otros; pero lo que sí está claro, es que esa nueva civilización se dará cuenta de lo estúpidos que fuimos al cargarnos el planeta, precisamente por nuestro afán de fabricar, reproducir y consumir todos esos objetos que estarían allí guardados.

viernes, 13 de mayo de 2011

Soñar no cuesta nada



Todos o casi todos tenemos algún sueño en nuestras vidas. Hay quienes lo manifiestan a los 4 vientos y hay gente más reservada con alguna secreta aspiración a cumplir en sus vidas. Muchos anhelamos que algún día nos veamos agraciados con un premio de lotería que nos dé un buen pellizco para poder cumplir una parte de nuestros sueños. El otro día me comentaban los dueños de un establecimiento de loterías, que un día vino un chico del barrio a mirar si su boleto resultó agraciado y resulta que había ganado en la primitiva nada menos que 600,000 Euros. -Buf, le dije, ¡seguro que ya tiene la vida resuelta! y me contestó: -Pues no, todo lo contrario, hoy en día está endeudado hasta las cejas, se gastó todo el dinero de golpe ya que no supo gestionarlo y ahora está peor que antes. 

Me puse a pensar en el "trastorno" que causaría ganar una gran cantidad de dinero y en cómo perdemos el juicio al sentirnos poderosos. Es muy difícil mantenerse con la cabeza clara y pensar con claridad en la mejor forma de invertir esas ganancias.

Pero volviendo al tema de los sueños, mi mayor sueño es viajar por el mundo, conocer nuevas culturas, nuevas formas de vida; descubrir lugares hermosos que la naturaleza nos brinda… Hay tantos sitios por descubrir, tanto para ver… Siento que nos pasan los años demasiado rápido, a veces pienso que se va la vida y no me dará tiempo a hacer algo significativo que me llene a nivel personal. El trajín de la vida diaria nos sumerge en una rutina de la que es difícil salir.

Por mi parte, me conformaría con visitar los 5 continentes antes de morir (de momento me faltan 3 por descubrir, pero creo que aún soy joven para poder hacerlo) y llevarme la esencia de cada unos de ellos. Pienso que no es un sueño tan descabellado, aunque teniendo en cuenta que hay gente que en toda su vida no conocen ni el pueblo de al lado, quizás sea una hazaña el lograrlo. Hoy en día la gente joven tiene más inquietudes y es mucho más global, además de contar con la tecnología actual que facilita la apertura al mundo, por lo que creo que será más fácil satisfacer la curiosidad por descubrirlo todo.

También debe haber gente sin aspiraciones, personas que se limitan a ver la vida transcurrir por delante de ellos sin más aspiración que conseguir un buen trabajo, tener una vida sana y ver crecer a los hijos. Esta opción es respetable. Cada uno decide sobre su forma de pasar por este mundo que avanza tan rápido, pero lo que está claro es que soñar no cuesta nada y no hay nada más satisfactorio que perseguir un sueño y lograrlo. Soñar nos mantiene vivo el espíritu; soñar nos mantiene la ilusión.  ¡Sigue tus sueños!

sábado, 9 de abril de 2011

Las siglas de oro



Vivimos rodeados de siglas por todas partes. En nuestra vida cotidiana escuchamos muchísimas palabras que son siglas o acrónimos de otras y hay que estar al día para saber lo que significan todas ellas. 

Hoy en día casi todo el mundo en España, lamentablemente,  sabe lo que es un ERE (Expediente de regulación de empleo) o ha oído hablar de una OPA (Oferta Pública de Adquisición de acciones), entre otras
.
Hay siglas que no tienen nada que ver según en que idioma se digan, por ejemplo, si le mencionas la OTAN a un inglés, no lo entenderá enseguida, pues las siglas correspondientes en inglés son NATO o la OMS (Organización mundial de la salud) en inglés sería WHO. Hay otras en que se dicen igual en cualquier idioma, por ejemplo la UNESCO por ser difícil de traducir en otras lenguas.

En el mundo de la informática también hay infinidad de siglas. El otro día me reía al oír a mi queridísimo esposo decirle a mi madre las siguientes palabras: “Tienes que encender la CPU, conectar el USB, te vas a la web y seleccionas la URL”. No es difícil imaginar la cara con la que se quedó mi madre al intentar seguir estas instrucciones. Palabras como MP3, CD o SMS (que por cierto, todos utilizamos y no todo el mundo sabe que vienen de las palabras Short Message Service en inglés  y quiere decir Servicio de Mensajes Cortos) son habituales en nuestro día a día. 

Las personas mayores lo tienen más difícil para habituarse a todo el vocabulario y los adolescentes lo dominan como si nada (sobretodo en el mundo informático). El otro día una señora decía que me iba a mandar un SOS, refiriéndose a los mensajes de texto.

Hay siglas como la ESO (Educación Secundaria Obligatoria) que pueden llevar a confusión. Por ejemplo si alguien de otro país de habla hispana pregunta “¿qué estudias? Y le contestas “primero de ESO”, te dirá ¿Primero de qué?, pues de ESO y así la conversación se puede hacer interminable.

Los países tienen sus siglas, las empresas con nombres interminables se valen de un acrónimo para ser reconocidas más fácilmente, las monedas de cada país, las organizaciones gubernamentales, etc, así que lo mejor es ponerse al día y cada vez que escuchemos algunas siglas nuevas, hay que investigar para estar al tanto de lo que significan.

martes, 5 de abril de 2011

Dichoso cambio de hora



A propósito del reciente cambio de hora en España, me pongo a pensar si realmente ahorramos sólo en este país unos 300 millones de Euros tal como afirman los estudios. Ahora que llega la primavera, el día se alarga y oscurece cada vez más tarde. Desde mi ignorancia, no veo cuál es el ahorro. En mi trabajo permanecen encendidas las mismas luces que antes de hacer el cambio. En mi casa, quizás se encienden las luces un poco más tarde, pero al levantarnos, como está más oscuro, se encienden antes. 

Leí en un artículo, que en España este cambio de horario se realiza desde 1974, cuando se produjo una crisis del petróleo y algunos países decidieron adelantar sus relojes para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación. A partir de entonces, se ha ido renovando cada año, cambiando el último domingo de marzo y el último domingo de octubre. Dicen incluso que dichos cambios no sólo nos beneficia en un ahorro económico, sino también en otros sectores como el transporte, las comunicaciones, la seguridad vial, las condiciones de trabajo, los modos de vida, la salud, el turismo o el ocio.

En el caso del turismo u ocio, es verdad que en el verano, apetece estar hasta última hora en la calle, en una terracita, charlando y tomando algo por lo tanto consumimos más y esto de alguna forma favorece al turismo y a la industria, además tenemos la sensación de que los días son más largos incluso, pero sinceramente, no sé en qué nos beneficia a la salud, pues en mi casa es un trastorno para los niños volver a adecuar sus horarios de la rutina diaria y se pasan una semana sin adaptarse. Yo misma la primera semana del cambio voy como una “zombie” hasta que me adapto. Los detractores de esta medida consideran que repercute física y psicológicamente en el ser humano, sin embargo los estudios realizados hasta ahora consideran que los cambios  en el organismo son leves y transitorios.

Hay países que han logrado acostumbrar a sus ciudadanos a este cambio sin muchos inconvenientes, pero hay otros que no lo han tenido tan fácil, como por ejemplo, la República Dominicana, en el que en su día  implementaron el cambio de horario pero parece que no toda la población se enteró y hubo un tiempo en que unos tenían una hora y el resto otra, hasta que decidieron volver atrás con la medida.  
En Venezuela por ejemplo, después de varios estudios y consideraciones, el Gobierno decidió volver al huso horario que se regía en Venezuela hasta el último día de 1964. En tal sentido el cambio consistió en atrasar la hora legal de Venezuela en 30 minutos menos,  en lugar de una hora, por lo que su horario difiere en 30 minutos a los de sus vecinos sudamericanos.

En fin, supongo que si los diferentes gobiernos han adoptado la medida, por algo será, pero yo sigo sin acostumbrarme, sobre todo cuando llega el otoño y los días vuelven a ser fríos, lluviosos y oscuros.

martes, 22 de marzo de 2011

Azul, como el mar azul



Estaba leyendo en el suplemento ES de la Vanguardia un artículo en el que explicaba la historia del color azul. Son cosas en las que no nos detenemos a pensar y son realmente curiosas. Pensamos que los colores han estado presentes en los objetos cotidianos  toda la vida, pero no es así. 

Cuenta el artículo que el color azul no figuraba en las pinturas rupestres; ni siquiera los romanos utilizaban este color. Fue más adelante cuando el azul  se consagró, concretamente en los siglos XVII y XVIII, con el descubrimiento del índigo como colorante natural. Hoy en día es el color preferido por un 45% de los europeos, por delante del verde.  Es el color de la pureza, de los sueños, de la melancolía… El azul inspira confianza y es un color limpio aunque quizás un poco frío. Es el color del cielo, del reflejo del mar, es el color de la vida.

El azul siempre ha sido mi color favorito desde pequeña, a pesar de la absurda teoría de que el  azul es para los niños y el rosa para las niñas y a pesar  de lo que indican ciertos horóscopos en los que aseguran el color “dorado” debería ser mi color favorito.

Otros datos curiosos que señalaba el artículo, es que prácticamente no hay ninguna comida de color azul en nuestros platos habituales (a menos que lleve un colorante artificial, pero es muy raro) o por ejemplo que dicho color no está en el arcoíris y que tiene unas 110 gamas distintas.

En definitiva, invito a los lectores a preguntarse el porqué de las cosas y a disfrutar  de los días soleados con un azul tan intenso que nos llena de gloria.

sábado, 19 de marzo de 2011

Me caso, no me caso...


Ahora que llega la primavera y se acerca la época de los enlaces matrimoniales, me pongo a pensar si realmente ilusiona que te inviten a una boda o más bien resulta un engorro. Para mi personalmente, a menos que sea de un ser muy querido, creo que me decanto más por la última opción. 

Cuando te llega una invitación de boda, hay que ponerse a temblar, por los gastos que acarrea y los preparativos previos a la misma. Generalmente en España se suele hacer un regalo equivalente a lo que costaría el cubierto de cada asistente y éste suele ser un ingreso en una cuenta bancaria o un sobre en efectivo que se le entrega a los novios personalmente. A veces he oído historias de los famosos sobres vacíos o con periódicos, en lugar de dinero, ya que no sería de buena educación por parte de los novios abrir el sobre en el momento para ver su contenido y muchos aprovechan para hacer esta pequeña broma y a la vez escaquearse de gastar un dineral. En una ocasión asistí a una boda en Croacia, en la que iba un señor con un micrófono por las mesas, recogiendo dichos sobres y anunciando la cantidad que daba cada uno, mofándose en el caso de que fuera poco dinero, cosa que no me pareció muy normal.
A mi personalmente me gusta regalar un regalo, como se hacía antes, quizás porque lo veo más personalizado que un sobrecito con dinero.

Aparte del regalo, hay que pensar en el traje de ese día, zapatos y bolso a juego, complementos, peinado en la peluquería, etc. Si la boda es en otra ciudad, también hay gastos de traslado y estancia en el lugar de la misma. En fin, una ruina; aunque tengo que reconocer que yo prefiero las bodas en países extranjeros, porque ya que hago el gasto, por lo menos de paso hago turismo y conozco algún otro lugar.

En cuanto a los novios y los preparativos de su enlace, los hay de todo tipo; los que están año y medio planificando la boda, que piensan en el más mínimo detalle, invitan a 200 personas, alquilan todo tipo de servicios por los que le sale la bromita por ojo de la cara y a los 2 meses ya se están separando. Los hay quienes tiran de los padres y suegros, ahorrándose así gastarse un dineral y luego beneficiándose íntegramente de los regalos y el dinero obtenido. Para éstos es un gran negocio. 

Hay otros, como es mi caso, que en 20 días planificamos todo y ni siquiera dije en el restaurante que reservé que era para una boda. Esto también tiene sus inconvenientes de última hora (por ejemplo en mi caso pusimos una cadena de música que justamente ese día falló y se escuchaba distorsionada) y al final el resultado fue una boda sencilla, pero con todos los ingredientes para disfrutarla junto a nuestros familiares y amigos más allegados.

Recuerdo que justamente antes de mi boda asistí a una feria dedicada íntegramente a las bodas y sus preparativos. Había todo tipo de posibilidades; desde la llegada de los novios en un helicóptero a un jardín inmenso donde se celebraría el enlace, hasta irse con el fotógrafo a una isla exótica a hacerse las fotos de los novios. Está claro que según las posibilidades de cada bolsillo, se harán más o menos extravagancias en ese día tan especial, pero creo que lo más importante de ese día es saber que estás dando un paso muy importante al declararle a la persona que quieres, tu intención compartir el resto de tu vida a su lado y para eso no hace falta tanta parafernalia. ¡Que vivan los novios!