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Bienvenidos

Soy una persona normal, casada, madre de dos hijos, trabajadora, entusiasta, que disfruta los pequeños momentos buenos de la vida y a la que le gusta escribir. Hoy inicio este Blog para que queden plasmados mis pensamientos, opiniones o comentarios y algún día, quizás mis hijos lo lean y me conozcan un poquito mejor. Simplemente contaré momentos de mi vida cotidiana o compartiré alguna opinión que me parezca interesante. ¡Bienvenidos!

martes, 8 de febrero de 2011

Famosa locura



Piqué y Shakira son pareja, así que ya podemos respirar tranquilos. Toda esta información es lo que se deduce de una foto que el jugador del Barça, humildemente y renunciando a cualquier retribución económica (se dice que el precio aproximado por una foto de ellos dándose un beso son 300.000 euros), ha colgado en su red social. 

Hace unas semanas surgió el rumor y aún no se había podido comprobar. Desde que salió la famosa foto (en la que están ambos junto a un grupo de invitados en un cumpleaños, sin siquiera tocarse un dedo) no se habla de otra cosa. Los medios de comunicación se ceban con la noticia, hacen tertulias en la radio sobre los posibles motivos de la publicación de la misma. La gente llama dando sus versiones;  incluso hay quien dice que es otra estrategia del gobierno para alejar de nuestra mente la crisis económica que se vive hoy día. También se ha desatado la locura en internet.

Y yo me pregunto: ¿A quién le importa lo que haga o deje de hacer Shakira (la famosa cantante colombiana, por si alguien a estas alturas no la conoce) en su vida privada, con Piqué o con Perico de los Palotes?; ¿A qué viene tanto interés por los detalles íntimos de los famosos?; ¿Acaso no son personas de carne y hueso, que orinan, les salen granos y tienen diarreas como el resto de los mortales? Pues dejemos a esta buena señora en paz y que haga lo que le dé la gana.

Nosotros mismos hemos propiciado que surjan engendros como Belén Esteban, Carmen Lomana, Paris Hilton y un sinfín de personajillos cuyo mayor logro es haberse acostado con otros personajillos (excepto Paris Hilton, que ya nació rica y famosa y otros más) y siguen en el candelero a base de engaños, trifulcas, insultos y algunas que otras sandeces más. Qué manera de perder el tiempo viendo cada día los comentarios, acciones y declaraciones de esta gente; viendo programas como Sálvame, Gran Hermano, Las Tardes con Patricia…y numerosos programas que no aportan nada. Lo peor es que contribuimos al enriquecimiento personal de la gente que vive de esto, propiciando así  que salgan en más y más medios, llegando a extenuarnos con los mismos comentarios sobre sus vidas una y otra vez.

Yo no digo que no podamos admirar a un famoso o deportista, pero que sea por su talento o por sus aportaciones; no por ver quién grita más fuerte o quién se acuesta con quién.  Es normal que sintamos curiosidad por ver cómo viven algunos personajes públicos, pero en el fondo es porque sentimos envidia de sus casas, de sus felices vacaciones en las Bahamas o de esa felicidad que transmiten en las revistas del corazón, pero nada más lejos de la realidad. No es oro todo lo que reluce, sólo hay que ver la cantidad de famosos que se casan y se divorcian en menos de un año.

En fin, como dice mi queridísimo esposo, citando una frase anónima, “No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita”.

viernes, 28 de enero de 2011

¿Perseguidos?


Los fumadores residentes en España están con el grito en el cielo desde que entró en vigor la ley antitabaco, en enero de 2011, cuyas medidas más importantes son la prohibición de fumar en cualquier tipo de local cerrado abierto al público o cerca de colegios y hospitales. 

Ojalá la hubieran hecho antes. Ojalá en los tiempos en que salía de marcha frecuentemente, hubiera estado prohibida. Me habría evitado el estar impregnada de olor a tabaco hasta las cejas, me habría evitado tener los ojos rojos cada vez que entraba en un bar o discoteca, entre otras cosas más.

Puede parecer egoísta por mi parte, pero estoy de acuerdo con la ley al 100% y eso que tengo familiares y amigos a los que les parece imposible poder dejar de fumar; han intentado los métodos más inverosímiles sin resultado alguno. Me acuerdo de un ex jefe que fumaba como un carretero* y nos tenía todo el día respirando su tabaco durante toda la jornada laboral. Era asfixiante trabajar así, pero como era el jefe, había que aguantar.

Conozco a uno que me decía que no dejaba de fumar, porque si todos lo hicieran, dejarían sin empleo a los millones de personas que trabajan en la Industria Tabacalera en todo el mundo. Otros argumentan que si se van a morir igual, para qué dejar de fumar. Incluso algunos le buscan las propiedades beneficiosas al tabaco, tratando de agarrarse desesperadamente a algún motivo válido para seguir fumando.

Como madre de dos niños, me alegra mucho la entrada en vigor de esta ley. Mis hijos no tendrán que aguantar el humo en según qué lugares;  podremos ir a restaurantes sin temor a que te metan el humo en la cara cuando estás comiendo o ir al parque sin que los padres fumen a su alrededor. Vamos a ver si se cumple, porque hay algunos que se niegan en redondo a cumplir la ley, pero por lo menos, el gran paso ya está dado.


* Antiguamente los carreteros, que eran los taxistas de entonces, debían pasar mucho tiempo en la calle esperando a sus clientes en lugares establecidos (el punto) Estaban al aire libre puesto que sus carruajes carecían de cabina. Así la imagen de una de estas personas era la de un hombre envuelto en muchas bufandas y abrigos que fumaba pacientemente unos cigarros retorcidos a mano (caliqueños) mientras que echaban al aire nubes y nubes no solo de humo, sino de su aliento invernal. Fuente: Yahoo-respuestas.

martes, 11 de enero de 2011

La oferta del siglo



En esta época de compras compulsivas, mientras caminamos cegados por multitud de carteles que nos incitan a comprar, gastar y  aprovechar las "increíbles" ofertas que podemos encontrar en las rebajas, me pongo a pensar en que realmente se piensan que somos unos pardillos.

Hace un tiempo leí un anuncio en la prensa en la que una compañía aérea anunciaba unos precios de 200 euros por trayecto para ir al Caribe. El anuncio era muy reciente. Enseguida pensé que esa gran oportunidad  había que aprovecharla. La letra pequeña indicaba que dichos precios eran para “determinadas fechas”, así que me puse a buscar día por día todos los precios a ver si era capaz de encontrar esa fecha tan determinada. Evidentemente, no la encontré en todo el período que comprendía dicha oferta y pensé que seguramente se habría agotado al instante, pero al meterme en la página del Facebook en la que dicha compañía aseguraba ser tu amiga e informarte de todas las novedades y promociones, me encontré con que el 99% de los comentarios era de indignación ante tal engaño, pues nadie fue capaz de encontrarlas. El 1% restante eran ellos mismos que continuaban vanagloriándose de lo buena, bonita y barata que era su compañía, haciendo caso omiso a las quejas y comentarios.

El otro día me pasó algo parecido. Hace tiempo que estaba estudiando los precios para comprarme un netbook y finalmente me decidí por una marca y unas características en concreto. Éste valía 299 Eur en todas las tiendas. Finalmente coincidió en que lo fui a comprar en la época de rebajas y vi que una cadena de tiendas de electrodomésticos anunciaba un 20% en productos informáticos. Al llegar comprobé, efectivamente, que el producto que buscaba estaba rebajado un 20%, pero el precio original era de 373 Euros. Nos atendió un comercial con cara de bobo y una amplia sonrisa, que no cejaba de repetirnos el gran ofertón que nos hacía, porque (después de hacer grandes cálculos) el netbook en cuestión nos quedaba por SOLO 298 Euros. Me dieron ganas de tirárselo por la cara, más que nada por esa sonrisa estúpida que el vendedor (al que le pagan por tenerla y decir lo que haga falta) mantenía, dándonos a entender que haríamos el negocio del siglo adquiriendo ese producto en su tienda. 


domingo, 2 de enero de 2011

Mensaje de alerta



Voy a hacerle caso a una persona que me comentó mi Blog era muy difícil de leer  porque no ponía punto y aparte y no separaba los párrafos.
Precisamente esta entrada va de ortografía. Me fijo en cómo escriben los jóvenes (y no tan jóvenes) de hoy en día y me da tristeza ver cómo se ha desvirtuado la lengua española.
Jóvenes de mi generación, personas que han estudiado una carrera universitaria, a menudo cometen errores gramaticales que no tienen perdón. Por ejemplo, el otro día chateaba con un amigo y me decía: “no zavía”, queriendo decir “no sabía”, entre otras faltas ortográficas que hacían daño a la vista. 
Gran parte de la culpa la tienen las nuevas tecnologías, como el móvil, con los mensajes de texto que millones de jóvenes utilizan a diario para comunicarse, en los que se debe economizar letras para que dichos mensajes ocupen menos espacio y por ende, les salgan más económicos. Es habitual cambiar la Q por la K o la LL por la Y, quitar los acentos, omitir vocales, etc.
Lo más grave es que ya no sólo escriben así los mensajes de texto, sino que trasladan esa misma costumbre a escribir emails, cartas, tarjetas, etc, haciéndolo con absoluta normalidad y poco a poco van adoptando esas palabras mal escritas como parte de su vocabulario sin distinguir lo correcto de lo incorrecto. Mensajes como “X aki stá yoviendo” para decir “por aquí está lloviendo” son cada vez más habituales. Las nuevas generaciones cada vez escriben peor, ya no sólo por culpa de las tecnologías, sino por la desidia en los estudios, por no inculcarle la lectura a los niños desde una edad temprana, por preferir un videojuego a un buen libro, etc, etc.
No quiero dármelas de lista ni más culta que nadie, pero pienso que todos deberíamos luchar por preservar nuestra lengua, la segunda más hablada del planeta y propiciar facilidades a la juventud para que se formen, estudien, lean y escriban de forma correcta.  Si puedo contribuir con mi granito de arena, lo haré.

martes, 28 de diciembre de 2010

Siguiendo la tradición



En estas fechas navideñas, me da por pensar que vamos por la vida siguiendo normas, tradiciones, costumbres, etc. Somos como borregos. Año tras año hacemos las mismas cosas en las mismas fechas; por ejemplo, en Navidad ponemos el arbolito o el Belén, compramos regalos, comemos turrón, bebemos cava, comemos las uvas (en algunos países), jugamos a la Lotería de Navidad… y realizamos un sinfín de actividades como la cena con los compañeros de trabajo, volvemos a escuchar  impasibles el discurso repetitivo del jefe, pregonando austeridad para el próximo año, sonreímos a todo el mundo, enviamos felicitaciones y buenos deseos… Hay quienes odian estas fechas, precisamente por la hipocresía que se respira, o porque tienen que reunirse con esos primos a los que no soportan, una vez más. Hay quienes sufren por sus bolsillos en esta época de desbordada generosidad, por tener que gastarse un dineral en regalos familiares y al final reciben una corbata con cuadros de colores estridentes, que guardan eternamente en el armario, por si al final un día deciden disfrazarse o algo por el estilo. Por otro lado hay gente que disfruta a muerte la Navidad. En octubre ya están decorando la casa, se gastan la paga y el sueldo en comprar los regalos pertinentes, comen hasta reventar, esperan el final de año para cumplir los nuevos propósitos, tales como dejar de fumar o empezar la dieta pospuesta una y mil veces, pensando que de verdad, este año sí lo conseguirán. Luego están los que la Navidad les hace ni fú ni fá. Si hay que comer, se come, si hay que cantar, se canta, si hay que jugar a la Lotería, se juega y a lo mejor son afortunados y hasta se llevan algún premio. Los que mejor se lo pasan en estas fechas, sin duda alguna, son los niños, que con su inocencia y sus sonrisas, llenan los hogares de alegría al recibir sus juguetes (eso los más afortunados que los reciben). A mi hijo lo que le causó sensación, es que Papá Noel y sus renos, se comieron todo la comidita que les dejó al lado del árbol. Eso lo dejó maravillado. Quizás no necesita mucho más. ¡Feliz Año Nuevo!

domingo, 5 de diciembre de 2010

Puñeteros dichos populares


El otro día, de camino al trabajo iba escuchando la radio y le estaban haciendo una encuesta a la gente de la calle preguntándoles si sabían lo que significan las “puñetas”. La pregunta en concreto era la siguiente: Cuando se le manda a hacer puñetas, ¿sabe a dónde se le está enviando realmente?  Me hicieron gracia las respuestas de la gente, pues las había de todos los colores. Unos decían que si eran maleficios, otros que era fastidiar al prójimo, muchos, como yo, no tenían ni idea de lo que quería decir hasta que un transeúnte dio con la definición acertada.
Según el diccionario, una puñeta es la bocamanga bordada de las togas que usan los jueces. Ahora ya no se usan, pero sobre las puñetas se situaban, los vuelillos o puños de encaje blanco que antiguamente eran muy trabajados, precisaban una gran cantidad de tiempo y se abotonaban con cordones de oro y plata; es por ello que cuando envían a alguien a hacer puñetas,  significa que se quieren deshacer de esa persona durante un largo período de tiempo. También existe otra definición en el diccionario de la Real Academia de la lengua Española en la que “hacerse la puñeta” significa masturbarse.
Me puse a pensar en la cantidad de frases y dichos populares que, generación tras generación, se repiten a lo largo de la historia, y muchas veces las decimos sin saber siquiera de dónde vienen o cuál es su verdadero significado. Frases como “Vete a freír espárragos”, “Esto es del año de la pera” “Es un viejo verde” o “Vete a la porra” son comunes en nuestra vida cotidiana; ¿Es que los espárragos son difíciles de freír? ¿De qué año son las peras? ¿El verde hace que el viejo en cuestión sea desagradable o es que es un señor muy ecológico? En fin, cuántas veces hemos oído a alguien decir: “Como decía mi padre…” y acto seguido decir un dicho o un refrán. Nosotros lo repetiremos, nuestros hijos lo repetirán y así seguiremos contribuyendo a que éstos perduren por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Bienvenue à Paris



Seguramente se han escrito millones de artículos sobre “La ciudad de la luz”, también llamada “La ciudad del amor”. Recientemente he viajado por tercera vez a esta magnífica ciudad y no deja de sorprenderme cada vez que la visito; por ello me animo a escribir una reseña más.

En Paris se respira arte y cultura por doquier. Es la ciudad romántica por excelencia. Paseando por sus rincones te impregnas de sus olores (no en vano Patrick Süsking se inspiró en ella para escribir su famoso libro “El Perfume”) de sus colores y su magia. Por sus calles se escucha multitud de lenguas y acentos distintos, aunque todo el mundo parece entenderse. La música prevalece ensombreciendo los ruidos típicos del día a día, invitando al visitante a disfrutar del colorido de sus calles y haciéndolo sentir como en casa.

Los parisinos tienen mala fama, quizás es verdad que son muy suyos, poco amables con los turistas y no hacen el más mínimo esfuerzo por comprenderte,  pero en mi caso no he tenido ningún problema. Leí en una ocasión que el alcalde pidió a sus habitantes que trataran de forma más amable a los turistas. Pienso que también hay que comprenderlos, pues reciben millones de visitantes y no siempre se tienen ganas de mostrarse feliz. Los parisinos viven sin complejos, con el estrés de vivir en una gran ciudad, pero con todos los beneficios que ello conlleva; cualquier amante del arte estaría encantado de visitarla y asistir a sus exposiciones, museos (todos muy interesantes, no sólo el Louvre), teatros, muestras de cine, sus monumentos…

Paris se entrega al turista, (es la tercera ciudad más visitada del mundo, después de Londres y Bangkok) ofreciendo lo mejor de sí, dejando un grato recuerdo en la memoria de cada uno de sus visitantes y las ganas de regresar a esta maravillosa ciudad. Gracias Boris por adentrarnos en sus rincones. Como dijo Humphrey Bogart en la famosa película Casablanca: “¡Siempre nos quedará París!”